(El que dirige comienza con la señal de la cruz:)
— En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
R. Amén.
— Oh Dios Padre, has querido que tu Unigénito sufriera la cruz para salvar la
estirpe humana. Haz que, habiendo conocido en la tierra su misterio, disfrutemos
en el cielo, de la redención que nos ha merecido. Por Cristo Señor Nuestro.
R. Amén.
(El que dirige va a la primera estación. Cuando llega proclama el título de la 1a estación)
V. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
R. Porqué con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Escribe el evangelista san Juan:
«Era el viernes, víspera de la Pascua, hacia el mediodía. Entonces Pilato dice
a los judíos: “Aquí tenéis a vuestro rey.” Ellos gritaron: “Fuera, fuera,
crucifícalo.” Pilato les da: "¿Queréis que crucifique a vuestro rey?" Los sumos
sacerdotes respondieron: "No tenemos más rey que el César."
Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucificaran.»
Petición:
Señor, haced que comprendamos este misterio de tu donación.
«Nadie ama más que el que da la vida por los amigos.»
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Tened piedad de nosotros, Señor.
R. Tened piedad de nosotros.
V. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
R. Porqué con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Leemos en el Evangelio según san Juan:
«Tomaron Jesús, y salió llevándose él mismo la cruz, hacia el lugar llamado hebreo Gólgota
que se traduce lugar de la calavera». Jesús había dicho: «Quien quiera venir
en pos de mí, que tome su cruz y que me siga...»
Petición:
Señor, enséñanos el valor de la santa cruz. Danos fortaleza para soportar las
contrariedades de nuestra vida y para seguir siempre, detrás de ti, hasta el
final del camino.
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Tened piedad de nosotros, Señor.
R. Tened piedad de nosotros.
V. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
R. Porqué con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Oremos con el salmo 21
«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Pero yo soy un gusano, no un hombre,
vergüenza de la gente, desprecio del pueblo; al verme, se burlan de mí,
Estoy como agua derramada, tengo los huesos descoyuntados; mi corazón, como cera,
se derrite en mis entrañas; mi garganta está seca como una teja,
la lengua se me pega al paladar; me aprietas contra el polvo de la muerte.»
Petición:
Señor, que en los momentos de postración y de angustia experimentamos
la fuerza de tu gracia.
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Tened piedad de nosotros, Señor.
R. Tened piedad de nosotros.
V. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
R. Porqué con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Escribe el evangelista san Juan:
Unidos al trasiego de Cristo al encontrarse con María, dirígele las palabras
de una lamentación: ¿Con qué te compararé? ¿A qué diré que te pareces,
hija de Jerusalén? ¿A quién te igualaré para consolarte, mujer, hija de Sión?
Es que tu dolor es grande como el mar, ¿quién pondrá consolarte?
Petición:
Oh Virgen y Madre María, sólo el amor te da fuerza para soportar esta espada
de dolor. Sal también a nuestro encuentro cuando la cruz nos agobie y confortános
con tu ejemplo y con tus gracias.
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Tened piedad de nosotros, Señor.
R. Tened piedad de nosotros.
V. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
R. Porqué con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Escriu san Lucas:
«Cuando se llevaban a Jesús, cogieron un tal Simón de Cirene, que venía del
campo, y le obligaron a cargar con la cruz para que la llevara detrás de Jesús.»
Petición:
Señor, ayudándonos a llevar nuestras cargas, cumpliremos tu ley. Haz que
estemos siempre listos para echar una mano con sencillez a todo aquel que necesite
de nosotros.
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Tened piedad de nosotros, Señor.
R. Tened piedad de nosotros.
V. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
R. Porqué con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Leemos al profeta Isaías:
«Todo el mundo enmudecía al verle, pues, de tan desfigurado, ni siquiera parecía
un hombre, nada tenía humana su Presencia.» Pero Verónica con arriesgada valentía
se acercó a socorrer y alentar a Jesús.
Petición:
Señor, háznos sensibles y valientes para comprender los sufrimientos de los
demás y darles una ayuda eficaz y signos de ternura. Que este amor deje en nuestros
corazones tu Imagen.
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Tened piedad de nosotros, Señor.
R. Tened piedad de nosotros.
V. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
R. Porqué con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Con Isaías, contemplamos a Cristo caído bajo la cruz nuevamente:
«No tenía ni figura, ni nada que se hiciera admirar; carecía del aspecto
atractivo; era despreciado, rechazo entre los hombres, hombre hecho al dolor,
y acostumbrado a la enfermedad, parecido a aquellos que nos repugna de mirar,
lo despreciábamos y lo teníamos por nada. Sin embargo, él traía nuestras
enfermedades, y había tomado sobre él nuestros pecados.»
Petición:
Señor, llega la hora del poder de las tinieblas. Que también nosotros desde
el abismo clamemos con confianza al Padre: Apartad de mí este cáliz, pero que no
se haga mi voluntad sino la tuya.
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Tened piedad de nosotros, Señor.
R. Tened piedad de nosotros.
V. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
R. Porqué con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Leemos a san Lucas:
«Le seguía un gran gentío del pueblo, y también muchas mujeres que lo
compadecían. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: "Mujeres de Jerusalén, no
llorad por mí: llorad por vosotras y por sus hijos... Porque, si a un árbol verde
le hacen esto, ¿qué será del árbol seco?
Petición:
Señor que tampoco nosotros, con este ejercicio del Viacrucis, nos angustiamos
nadamás de Ti, que pensemos sobre todo en nosotros, que somos responsables de tantos
pecados personales, y que de alguna manera contibuimos así a aumentar el mal en el
mundo.
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Tened piedad de nosotros, Señor.
R. Tened piedad de nosotros.
V. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
R. Porqué con tu santa Cruz redimiste al mundo.
El profeta Isaías vio al Siervo de Dios así:
«Fue maltratado por nuestras culpas, cumplía la pena que nos devuelve la paz,
y sus heridas nos curaban. El Señor le infligía la pena que todos nosotros habíamos
merecido. Cuando era maltratado, él se humillaba y no abría la boca; como los
cordero llevado a matar, o la oveja mientras la esquilan, él callaba.»
Petición:
Señor, que no sean inútiles tantos sufrimientos. Y haz que, incluso nuestra
humillación, al ofenderos repetidamente, sirva para acercarnos más a ti.
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Tened piedad de nosotros, Señor.
R. Tened piedad de nosotros.
V. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
R. Porqué con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Leemos a san Juan:
«Los soldados, cuando hubieron crucificado a Jesús, recogieron su manto y
hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Quedaba la túnica, que estaba sin
costura, tejida de una sola pieza. Y se dijeron entre ellos: "No la rasgemos;
sorteémosla a ver a quien toca."
Había que cumplirse lo que dice la Escritura: "Se reparten entre ellos mis vestidos;
se sortearon mi túnica".»
Petición:
Señor, tu desapego es total. Eres la víctima purísima dispuesta para la inmolación.
Que todos nosotros sepamos desprendernos de todo aquello que sea impedimento para vuestra
gloria.
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Tened piedad de nosotros, Señor.
R. Tened piedad de nosotros.
V. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
R. Porqué con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Escribe san Lucas:
«Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, lo crucificaron
junto a los criminales, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Jesús decía: “Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen”.»
Petición:
Señor, ahora que está elevado en el árbol de la cruz, atrae todas las
cosas hacia si. Al consumar su sacrificio, glorifica perfectamente al Padre,
y a todos nosotros, Señor, nos otorgue la vida. Que sepamos también ofrecerla,
junto con Ti, para alabanza vuestra y por la vida del mundo.
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Tened piedad de nosotros, Señor.
R. Tened piedad de nosotros.
V. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
R. Porqué con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Escribe san Marcos:
«Llegado el mediodía, se extendió por toda la tierra una oscuridad hasta
media tarde. Y a media tarde Jesús gritó con toda la fuerza: "Elohí, elohí, lema
sabactani?" ¿Qué traducido significa: "Dios mío, Dios mío, por qué me has
abandonado?" Algunos de los que estaban allí decían: “Mirad cómo llama Elías.”
Uno corrió, empapó de vinagre una esponja, la puso en lo alto de una caña para
que bebiera, y decía: “Dejad, a ver si viene Elías a desclavarlo.” Jesús lanzó
un gran grito y expiró.»
Petición: El que dirige el Viacrucis hace una pausa para que cada uno haga su petición personal
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Tened piedad de nosotros, Señor.
R. Tened piedad de nosotros.
V. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
R. Porqué con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Escribe san Juan:
«Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y la hermana de su madre, María,
la mujer de Cleofás, y María Magdalena... José de Arimatea, que era de los
seguidores de Jesús, pero a escondidas por miedo a los judíos, pidió a Pilato la
autorización para llevarse el cuerpo. Pilato lo permitió. José fue y sacó el cuerpo
de la Cruz.»
Petición:
Señor, tú reposastes muerto en brazos de tu Madre. Te pedimos Virgen y Madre
nuestra, María, acógenos también en tu seno, protéjenos, intercede por nosotros,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Tened piedad de nosotros, Señor.
R. Tened piedad de nosotros.
V. Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
R. Porqué con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Escribe san Marcos:
«Ya por la tarde, como era el viernes, a punto de empezar el reposo del
sábado, José de Arimatea, miembro honorable del sanedrín, que esperaba también
el reino de Dios, se atrevió a ir a encontrar a Pilato y a pedirle el cuerpo de
Jesús. Pilato se extrañó de que ya estuviera muerto. Llamó al centurión para
informarse, y una vez que supo por él, dio el cuerpo a José. José compró una
sábana, desclavó a Jesús, la amortajó con la sábana y la puso en un sepulcro
nuevo tallado en la roca. Después hicieron rodar una gran piedra para cerrar la entrada
del sepulcro. María Magdalena y María de José miraban donde lo enterraban.»
Petición:
Señor, si el grano de trigo no fuera enterrado en el suelo no podría nacer
la nueva espiga. Haz que en el vacío, la oscuridad y el silencio de nuestras
pruebas se afiancen más en nuestra esperanza en ti.
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Tened piedad de nosotros, Señor.
R. Tened piedad de nosotros.
(el que dirige se va a la cruz principal de la iglesia y recita las siguientes
oraciones)
Oració final:
Señor, haz bajar una abundante bendición sobre tu pueblo, que ha conmemorado
la muerte de tu Hijo, con la plena esperanza de la resurrección. Concédale el
perdón, dále el consuelo, auméntale la fe, asegúrale la eterna redención.
Por Cristo Señor nuestro.
R. Amén.
Aceptación de una buena muerte:
Señor Dios mío; ya desde ahora acepto con agrado, como algo que viene de Ti,
cualquier tipo de muerte que quieras enviarme, con todas las angustias, penas y
dolores.
V. Padre nuestro...
R. Danos hoy...
V. Dios te salve María...
R. Santa María Madre de Dios...
V. Gloria al Padre, al Hijo,...
R. Como era en un principio...