La semilla que crece sola
Evangelio Mc 4, 26-29
Con el Reino de Dios sucede como cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: ya sea que duerma o esté despierto, de noche y de día, la semilla germina y crece, sin que él sepa cómo. La tierra, por sí sola, da fruto: primero el tallo, luego la espiga, y finalmente el grano maduro en la espiga. Y en cuanto el grano está a punto, aquel hombre mete la hoz, porque ha llegado el tiempo de la siega.
UNA INTERPRETACIÓN
Las semillas crecen solas sin que nadie las cuide. Si el hortelano las riega, les pone abono, etc... crecen mejor y dan más fruto. La semilla representa el Reino del Cielo. Crece siempre. Las personas podemos aprovecharnos de sus frutos.
PREGUNTAS Y PUNTOS DE REFLEXIÓN
| 1. ¿Qué conclusión puedo sacar cuando veo un garbanzo que crece con un algodón mojado? |
| 2. ¿Quién lo hace crecer? |
| 3. ¿Los planes de Dios salen solos? |
| 4. Si colaboramos con Dios para hacer el bien, ¿qué consecuencias tendrá? |
| 5. ¿Es difícil creer en Dios si no lo puedo ver ni oír? |