Importancia de la Fiesta
- La Epifanía del Señor, popularmente conocida como el día de los Reyes Magos, se celebra el 6 de enero. La palabra "Epifanía" significa manifestación. En esta fiesta celebramos que Jesús no vino solo para el pueblo de Israel, sino que se revela y se da a conocer a todas las naciones de la tierra, representadas en esos sabios de Oriente. Es una de las festividades más grandes del ciclo de Navidad porque marca la apertura universal del mensaje de Cristo:
- 1. Luz para los gentiles: Los Magos son los primeros "paganos" que reconocen a Jesús como Dios y Rey. Esto significa que la salvación es para todos, sin importar raza o procedencia.
- 2. La búsqueda de la Verdad: Representa la inquietud del ser humano que busca el sentido de la vida y que, guiado por la "estrella" de la fe y la razón, llega hasta Dios.
- 3. El reconocimiento de Cristo: A través de los dones (oro, incienso y mirra), la Iglesia proclama quién es ese Niño: Rey (oro), Dios (incienso) y Hombre que sufrirá por nosotros (mirra).
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Consejos prácticos para orar durante la Epifanía
- Esta fiesta es ideal para una oración de adoración y de renovación de nuestra misión en el mundo:
- La oración del "Seguimiento": Medita sobre cuáles son las "estrellas" que Dios ha puesto en tu vida (personas, eventos, la Palabra) para guiarte hacia Él. Pide en oración la valentía de los Magos para ponerte en camino, aunque el viaje sea largo o difícil.
- Ofrecer tus propios "Cofres": Imagina que estás ante el pesebre y abre tu corazón.
- Ofrece Oro: Tu libertad, tu trabajo y tus éxitos para que Él reine en ellos.
- Ofrece Incienso: Tu oración diaria y tu deseo de estar cerca de Dios.
- Ofrece Mirra:Tus dolores, tus límites y los sacrificios que haces por los demás.
- Pedir por la Evangelización: Dado que es la fiesta de la universalidad, ora por las misiones y por aquellas personas que aún no conocen a Jesús o que se han alejado de la fe.
- La oración del "Regreso por otro camino": Los Magos, tras ver a Jesús, volvieron por otro camino para evitar a Herodes. Ora pidiendo la gracia de la conversión: que después de encontrarte con el Señor en la Eucaristía o en la oración, no vuelvas por el mismo camino del pecado, sino por uno nuevo y transformado.