La Navidad

El tiempo de Navidad comienza con las vísperas del 25 de diciembre y se extiende hasta la fiesta del Bautismo del Señor (el domingo después de la Epifanía). No es solo un día, sino un ciclo litúrgico donde la Iglesia contempla el misterio de la Encarnación: Dios se hace hombre para que el hombre pueda llegar a Dios.

Importancia de la Fiesta

    A diferencia del Adviento, que es un tiempo de espera, la Navidad es el tiempo de la presencia y la luz. Su importancia reside en varios puntos clave:
  • • El "Admirable Intercambio": Como dicen los Padres de la Iglesia, Dios asume nuestra naturaleza humana para darnos Su naturaleza divina.
  • • La Teología de la Luz: Se celebra justo cuando los días empiezan a alargarse (en el hemisferio norte), simbolizando que Cristo es la luz que vence a las tinieblas del mundo.
  • • La Epifanía (Manifestación): Celebramos que Dios no vino solo para un pueblo, sino para toda la humanidad (representada en los Magos de Oriente).
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Consejos prácticos para orar durante la Navidad

    La oración navideña debe estar marcada por el asombro y la sencillez. Aquí tienes cómo vivirla:
  • 1. Oración de Contemplación ante el Pesebre: Dedica unos minutos a mirar las figuras del nacimiento. No pidas nada, solo contempla. Fíjate en la pobreza de la cuna y en la paz que transmite. Pregúntate en oración: "¿Por qué has querido hacerte tan pequeño por mí?".
  • 2. Lectura del Prólogo de San Juan: Durante estos días, medita el texto de Juan 1, 1-18 ("Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros"). Es el resumen teológico más profundo de lo que estás celebrando.
  • 3. La oración de "Adoración": Al igual que los pastores y los Magos, ofrece tus "regalos" al Niño. Tus regalos pueden ser tus alegrías del año, tus dolores o tus propósitos para el año nuevo.
  • 4. Orar por la Familia: Dado que la Navidad es el tiempo de la Sagrada Familia (Jesús, María y José), es el momento ideal para pedir por la unidad en el propio hogar, la paciencia con los parientes y el perdón de viejas rencillas.
  • 5. Agradecimiento por la Filiación Divina: Ora dando gracias porque, gracias al nacimiento de Jesús, ahora puedes llamar a Dios "Padre" con total confianza. Siente en tu oración que eres realmente un hijo amado.