Creo en el Espíritu Santo
DOCTRINA
Entramos en la tercera parte del Credo. Tras hablar del Padre y del Hijo, llegamos a la Persona que "da vida". El Espíritu Santo es a menudo el "gran desconocido", pero es quien hace que la fe esté viva hoy y no sea solo un recuerdo del pasado.
1. El "Señor y Dador de Vida"
El Espíritu Santo no es una "fuerza" abstracta; es una Persona divina, el amor personal entre el Padre y el Hijo.
Sin el Espíritu, la religión es solo una lista de normas; con Él, es una relación viva que nos permite decir "Abba, Padre".
2. El Paráclito: Abogado y Consolador
Jesús prometió enviarnos "otro Defensor". El Espíritu está "al lado de" nosotros (Paráclito) para ayudarnos en la lucha diaria y recordarnos todo lo que Jesús dijo. No estamos huérfanos; Él es la presencia interna que nos guía y consuela.
3. El Santificador y sus dones
Si el Padre crea y el Hijo redime, el Espíritu Santo santifica. Él es quien "pule" nuestra alma a través de los sacramentos y sus siete dones (sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios).
4. El motor de la Iglesia
El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia; Él crea la unidad en la diversidad. Como en Pentecostés, hace que personas distintas se entiendan y nos impulsa a la misión para que el Evangelio llegue a todo el mundo.