Al tercer día resucitó de entre los muertos
DOCTRINA
Llegamos al evento que lo cambia todo. Como dice San Pablo: "Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe". La Resurrección no es solo el "final feliz", sino la validación de que Jesús era quien decía ser.
1. Un hecho histórico y trascendente
No fue una alucinación ni una metáfora. Fue un evento real con huellas físicas (el sepulcro vacío, las apariciones). Sin embargo, es trascendente porque su cuerpo no vuelve a la vida biológica anterior, sino a una vida gloriosa que ya no está sujeta al tiempo ni a la muerte.
Cristo es el "primogénito de entre los muertos"; su resurrección es la garantía de la nuestra.
2. La confirmación de su Divinidad
La muerte parecía el fracaso de un profeta, pero la Resurrección es la prueba de su autoridad divina. Solo Dios tiene poder sobre la vida y la muerte. Al levantarse por su propio poder, ratifica que todo lo que enseñó tiene un valor infinito.
3. Nuestra Justificación y Nueva Vida
Por su muerte nos libera del pecado, pero por su resurrección nos abre el camino a una vida nueva. Nos devuelve la gracia perdida.
El cristiano vive ya como un resucitado. El bautismo es nuestra participación mística en este triunfo sobre la muerte espiritual.