30. David, Rey de Israel: El triunfo y el pecado (2 Samuel 5 y 11)

Esta es una de las etapas más intensas de la Biblia, porque nos muestra a David en toda su complejidad: como el gran rey que unifica a Israel y como el hombre que cae en lo más bajo, pero que sabe pedir perdón de corazón.

Tras años de luchas y la muerte de Saúl, todas las tribus de Israel se reunieron en Hebrón para ungir a David como rey sobre toda la nación. David tenía treinta años y su primera gran hazaña fue la conquista de Jerusalén, a la que convirtió en la "Ciudad de David" y en el centro espiritual al llevar allí el Arca de la Alianza entre danzas y cantos de alegría. Dios le hizo entonces una promesa eterna: que su linaje no tendría fin, una profecía que los cristianos vemos cumplida en Jesús.

Sin embargo, en la cima de su poder, llegó la caída. Una tarde, mientras su ejército estaba en la guerra, David se quedó en el palacio. Desde la azotea vio a una mujer de gran belleza llamada Betsabé, esposa de Urías el hitita, uno de sus soldados más fieles. David, dejándose llevar por la pasión, mandó buscarla y cometió adulterio con ella. Al enterarse de que Betsabé estaba embarazada, David entró en pánico e intentó encubrir su pecado.

Primero llamó a Urías del frente de batalla para que fuera a su casa, esperando que así todos pensaran que el hijo era de él. Pero Urías era un hombre de honor y se negó a disfrutar de las comodidades de su hogar mientras sus compañeros sufrían en el campo de batalla. Desesperado, David tomó una decisión terrible: envió una carta al general del ejército ordenando que pusieran a Urías en lo más recio del combate y que luego lo dejaran solo para que muriera. Urías murió, y David se casó con Betsabé pensando que su secreto estaba a salvo.

Pero "lo que David había hecho desagradó al Señor". Dios envió al profeta Natán, quien confrontó al rey con una parábola sobre un hombre rico que robó la única ovejita de un hombre pobre. Cuando David, indignado, dijo que ese hombre merecía la muerte, Natán le señaló: "Ese hombre eres tú". En ese instante, David no se puso soberbio ni castigó al profeta; se derrumbó de dolor y reconoció su culpa: "He pecado contra el Señor". De este arrepentimiento nació el Salmo 51 (el Miserere), donde David suplica un corazón puro. Aunque sufrió las consecuencias de sus actos, Dios lo perdonó por su humildad.

Puntos clave según la Biblia


Texto bíblico

Consulta el texto bíblico sobre el pecado y el arrepentimiento de David aquí: Conferencia Episcopal Española - 2 Samuel 11-12

Actividades de Reflexión: 2 Samuel 5, 11 y 12

1. Comprensión del Texto: ¿Qué estrategia utilizó el profeta Natán para que David se diera cuenta de su propio pecado y qué salmo compuso el rey como fruto de su sincero arrepentimiento?
2. La cadena del pecado: El relato muestra cómo David pasó del deseo al adulterio y luego al asesinato de Urías. ¿Cómo explica la teología moral que un pecado no confesado pueda oscurecer la razón y llevarnos a cometer faltas aún más graves?
3. Un corazón según Dios: Si David cometió pecados tan graves, ¿por qué los comentaristas bíblico afirman que sigue siendo un "hombre según el corazón de Dios"? ¿Qué virtud demostró David al ser confrontado por Natán?
4. Aplicación Catequética: El texto advierte que la "ociosidad" fue el inicio de la caída de David. ¿De qué manera el cumplimiento de nuestros deberes diarios y la vigilancia espiritual nos ayudan a protegernos de las tentaciones en nuestra vida cotidiana?
5. Compromiso de Fe: La promesa de Dios a la "Casa de David" se cumple en Jesús. ¿Cómo te ayuda saber que la misericordia de Dios es más fuerte que nuestras miserias cuando acudimos con humildad al sacramento de la Reconciliación?