0. Nota aclaratoria sobre la Biblia
¿Cómo se cuentan los años en la Bíblia?
La respuesta depende de cómo miremos la Biblia. Si intentamos calcularlo como un libro de historia moderno, nos encontramos con un pequeño "misterio".
Según las genealogías que aparecen en el capítulo 11 del Génesis (que conectan al hijo de Noé con Abraham), pasaron aproximadamente entre 300 y 400 años. Sin embargo, hay dos cosas muy importantes que la Bíblia nos enseña para entender esto bien:
1. El tiempo en la Biblia no es como un reloj
En aquella época, los escritores sagrados no usaban los números para dar una fecha exacta como hacemos hoy en el calendario. Usaban las listas de nombres (genealogías) para mostrar que había una continuidad familiar. A veces se saltaban varias generaciones y solo ponían a los personajes más importantes. Por eso, es probable que entre Babel y Abraham pasaran muchísimos más años de los que parece a simple vista.
2. Dos mundos diferentes
La Biblia explica que con Abraham la historia cambia de ritmo:
Babel pertenece a la "Prehistoria Bíblica" (del capítulo 1 al 11). Son relatos simbólicos que explican grandes verdades sobre la humanidad.
Abraham (alrededor del año 1800-1900 a.C.) ya entra en la historia documentada. Los arqueólogos han encontrado ciudades y costumbres de esa época que coinciden perfectamente con lo que cuenta la Biblia sobre él.
¿Qué pasó en ese tiempo?
Durante esos siglos, la humanidad se dispersó, se formaron las grandes civilizaciones como Egipto y Mesopotamia, y la gente empezó a adorar a muchos dioses diferentes (el sol, la luna, las tormentas). El mundo se había "olvidado" del Dios único de Noé.
Por eso, la llamada de Abraham es tan importante: después de siglos de silencio y de que la humanidad se perdiera tras el caos de Babel, Dios decide intervenir de nuevo para buscar a un amigo y empezar un plan de rescate.